30.6.08

Dos kilos

Acá está el primer cortometraje de Pietro Bulgarelli. De aquí su carrera vino hacia abajo, pobre muchacho.

11.4.08

Reflexión del escritor ocioso

Tengo tiempo de estar queriendo escribir un guión o una novela. No puede ser cualquier historia; tiene que ser grandiosa pero no grandilocuente, refinada pero no pretenciosa, popular pero no vulgar, breve pero no superficial, lenta pero no aburrida, estilizada pero no demasiado pulida, profunda pero no abstracta, crítica pero no evidentemente política.

Preferí no escribir nada.

6.3.08

Y que tenga usted unas buenas noches, doña Digna

Regáleme 5 minutos de su tiempo y me dice que piensa de este corto codirigido junto a Pietro Bulgarelli (el guevón de confites salados):

14.1.08

Secretamente

Secretamente serás entre mis brazos
no una frase cursi ni un verso
respirado a medias entre bocanadas
de aire juglar y pretensión avantgarde
ni serás una pintura bella e imprecisa
de la amante y la voluptuosidad de su pasión
o el fresco de una ninfa grandiosamente
bella e intocable
ni siquiera serás una amiga
que sabe todo y no necesita hablar
que recibe el abrazo en un costado
como una costumbre de siempre
que le ha hecho falta, no
secretamente seremos la sombra del otro:
una copla nunca escrita
un beso marchito
un poema afónico
y su final sordo y absurdo y reiterativo

pero secretamente serás entre mis brazos
secretamente
secretamente
secretamente

28.11.07

A veces también soy










Puedo ser cínico,
cruel,
patético,
nostálgico,
violento,
nihilista,
ingrato,
descorazonado,
irreverente,
torpe,
incrédulo,
irreflexivo,
sádico,
calmo,
fiel,
mentiroso,
implacable,
sucio,
frío,
amante,
filósofo,
loco.

A veces también soy poeta.
Entonces me amás.

15.11.07

La tristeza mía

I
Toda la tristeza del mundo,
la que tuerce a los amantes,
la que desgarra ojos,
la que perfila hasta luegos,
la que los niños sangran
por cualquier cosa
y los ancianos se sacuden,
la que se desvela en mi pecho débil
y me enloquece
y se me escurre por los ojos
y me despierta en las noches,
en las madrugadas amargas,
toda toda ésa,
no existía antes de vos.

II
Te digo que te amo,
pero lo que quiero decir es que amo
las cenizas de tus besos,
tu gemir de loba,
tus imposibles presagios (acertados):
el juego.

Te haré pagar por mi tristeza
con los poemas más bellos,
los crepúsculos más agrios,
y el luto de tus manos.

Lo prometo.

III
Y cuando haya cumplido mi promesa
—la cumpliré, eso sí—
bailaremos sobre los huesos
de eso que fue verdad,
que fue luciérnagas
y eternidades y rituales.

Será un día de tristísima celebración.

12.10.07

Sabina y la noche

(Horita pongo una super foto acá, imagínensela por mientras)

Afuera llovía como suele llover en esas tardes largas de noviembre. Yo veía caer las gotas inmensas sobre la ciudad empañada, mientras intentaba concentrarme en un pasaje final: “Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.” Odié entonces la genialidad de Borges y bajé el libro para descubrir sus ojos ambarinos. En su leve sonrisa no cabía la más mínima sombra de disimulo. Supe que íbamos a pasar la noche juntos y me reí para mis adentros: cuando escarbara en mi diminuta biblioteca no encontraría ningún otro libro de Borges, a lo más un par de Cortázar y unos cuantos de Vargas Llosa, y quizás no me creería que el de Coelho era un regalo de mal gusto.

Cuando entrara y viera las dos guitarras, pensé, creería que soy un juglar bohemio, un poeta de la contracultura. Cuando notara el póster de Nirvana en la puerta me creería un músico misterioso y depresivo. Mierda, recapacité; las guitarras están muy empolvadas y Nirvana es una banda de adolescentes que uno deja de escuchar después de la primera novia, a lo sumo. Me acordé de la media docena de juegos de mesa infantiles que estarían sobre el closet sin puertas, de alguna ropa vieja e infantil adentro, de los barcos de juguete sobre un estante y de un par de adornos de madera hechos por mi mamá que, sin lugar a duda, no podría ocultar a tiempo. Como pequeño confort, pensé en la caja de condones. Sí, maricón, la caja que guardás desde hace meses. En esto pensaba cuando el bus se detuvo: era la última parada. Nos bajamos y ella se despidió de un beso en la mejilla; tenía que irse o perdería el último bus a casa.

Caminé, sintiendo la brisa sobre la cara y arrastrando los pies. Al llegar a mi cuarto, vi las telarañas sobre las guitarras, la cara estólida de Kurt Cobain, el Scrabble ñoño, las paredes color celeste bebé y la biblioteca de cincuenta y ocho libros. Pensé en quemar la caja de condones pero seguramente de sus cenizas resonaría una risa burlona. En realidad me sentía como si me hubiera quitado un peso de encima; los amores de una noche, dicen, dejan la conciencia cristiana atormentada y yo solo llevaba unos cuantos meses de ateísmo pre-universitario.

Me quité las Converse y el pantalón, y me disponía a desarreglar la cama cuando sonó el teléfono: “Estoy aburrida, mejor veámonos.” Sentí, no digamos el corazón en la garganta, sino las gónadas. Sin esperar respuesta continuó, “Yo voy a su casa, aquí hay mucha gente”. Intenté una excusa y balbuceé algo ininteligible. “Bueno, para allá voy,” y colgó.

De alguna forma, burlamos a mis tatas: nadie se enteró de que Sabina había sonado hasta la madrugada. Creí entender, esa noche, lo que quería decir el madrileño de Úbeda cuando cantaba que de ti depende, y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche, hoy en la mañana.

7.10.07

Referéndum

Perdimos. Queda luchar contra la agenda de implementación, tratar de que quede algún vestigio del compromiso social en las instituciones estatales, aferrarse a una idea de la Costa Rica que queremos. Yo qué sé, talvez gritar, desnudarse, cerrar los ojos, vomitar, amar lo que somos, odiarnos, dormir con la conciencia tranquila y despertarse pensando que todo fue un mal sueño.

No queda la esperanza. Queda algo menos tangible, convulso, terco. Es algo así como la convicción de que este país no va a ser de nadie más que nuestro. De nosotros, hermanos.

9.9.07

Hablemos en la lengua olvidada del universo

Digamos algo sin pronunciar una palabra.
Sabemos ya que los mitos y las historias
solo las podemos revivir con signos
ficticios e inexactos.

(El ocaso lame las sombras del pudor
mientras te desnudo, mientras tus manos arden,
tu boca gime, el mundo se detiene,
el invierno de tu cuerpo se confunde en su goce
inesperado y extrañamente anhelado desde siempre.)

Las palabras están muertas.
Hablemos entonces en la lengua olvidada del universo.
Revivamos al instinto.
Démosle aguas nuevas al beso.
Olvidemos las formas del hombre.

Te juro, mujer, que seremos inmortales.

29.5.07

NOFX - Kids of the K-Hole

Aprecio los comentarios de todos en este blog semi-abandonado. Ahora me empiezo a sentir, umm, responsable, así que les dejo este pequeño video que monté. La canción habla del uso de la quetamina, droga sintética también llamada "special k".

7.3.07

De eslóganes y happenings

El eslogan político, "No TLC" no se reduce a una "simple frase", como Azurdia bien nota en su comentario de "Piense TLC". Lo que critico entonces, y Azurdia parece pasa por alto, no es el eslogan como tal, si no la ideología populista que hay detrás de éste. Creo que el TLC no debiera ser ratificado; no obstante, el comportamiento intransigente de muchos de los opositores es alarmante y en momentos, lamentablemente, se asemeja a la irracionalidad del otro bando.

Por ejemplo, por allá de octubre o noviembre del año pasado, un(os) estudiante(s) de Artes Plásticas se dedicó a dibujar, con el mayor cuidado, una especie de graffiti. Al ser terminado, una porción del suelo de la plaza de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica leía: "Sí TLC". Sin embargo, la obra tuvo una vida corta; no pocos estudiantes se opusieron a la creación del graffiti, insultaron al estudiante y terminaron por borrar parte del trabajo y responderle con frases airadas. El estudiante estaba, realmente, llevando a cabo un "happening", y aunque desconozco cuál era su motivo, estoy seguro que por lo menos demostró algo: la polarización nos puede llevar a todos, si no somos cuidadosos, a la intolerancia y a la intrasigencia. Un consejo: respetar y entonces, solo entonces, opinar.

(La frase "Piense TLC", aunque evidentemente limitada, supera al "Sí TLC" o al "No TLC", en que no niega al opuesto, acepta la disidencia y no señala un camino, plantea un ejercicio de raciocinio. A discreción de cada cada uno está el llegar al Sí o al No.)

22.2.07

Si nos decimos adiós

Si nos tenemos que apartar
es sabiendo que la separación
será solo transitoria,
no como nuestro deseo.

Si el morir de la tarde nos distancia
y nos alejamos aún buscándonos,
es porque tenemos que hacerlo,
porque mamá, porque las tías,
porque el tiempo…
Porque así tiene que ser.


Si nos decimos adiós
es anhelando el reencuentro,
tanteando los pasos,
midiendo los momentos restantes,
gastándonos un poco con el viento
y con las costumbres
y las conversaciones casuales.

Pero siempre sabremos regresar.
El camino al abrazo lo sabemos de memoria.

28.1.07

¿Renovación?

Perspicaz lector, está de más hacerle notar el intervalo entre ésta y la última entrada; sin embargo, insistente lector, usted tiene fe en que este haya sido un lapsus completamente anormal en el que el muy disciplinado escritor incurrió. En realidad, fiel (o completamente casual) lector, es todo lo contrario: el que el dueño de este blog haya escrito las entradas anteriores fue un hecho extraordinario y esporádico en el que medió más la inspiración y la casualidad que la disciplina. Y si es cierto, desilusionado lector, que el arte es 20% inspiración y 80% perspiración, entonces podemos contar con un artista menos en el medio. Demos gracias, que como dijo alguien por ahí—¿para qué ser más preciso si las sombras de la ambiguedad ayudan a confundir al ignorante con el sabio?—este país no ocupa escritores, sino más bien empresarios. O ingenieros o algo así. Yo qué sé, deprimido lector, yo qué sé.

6.12.06

Un café mientras llueve

"Me encantan tus ojos," fue lo primero que me dijo cuando nos conocimos. Ella podía ser acusada de muchas cosas pero nunca de tímida. Sin embargo, sí tenía gustos raros; mis ojos nunca le llamaron la atención a nadie, dormilones y poco llamativos. No como sus ojos almíbar, sus pestañas finas y largas, su…

Me estoy distrayendo; me quedé callado por mucho tiempo. Debe de estar pensando que no le pongo atención, que me dejo llevar por las preocupaciones del trabajo y de la casa, que estoy pensando en Laura.

“Estoy escribiendo un libro,” digo, como para decir algo. Se me queda viendo con su par de gaviotas.

“¿Sobre qué es?” después de un rato. “¿Tu poesía vieja, finalmente? ¿Tus cuentos, incluyendo el que me prometiste?”

“No, es un tratado de economía. Una revisión de los neoclásicos. No creo que te guste.”

“Si escribís tan hermosamente como en tus poemas sí”. No son sus ojos lo que me gustan de ella, es algo más que su piel cobriza como playa puntarenense. De hecho su pelo me parece feo. No, me gusta su ligereza de espíritu, su completo desdén por las normas. Laura hubiera pegado un grito al saber la mitad de lo que ella hacía, pensaba, era.

“Escribo correctamente. Como se debe,” sabe que la estoy molestando y abre los ojos con cada palabra.

“Puntuación apropiada, léxico intachable, estilo depurado. Como se debe. La estética está de más cuando se trata de economía”.

“La estética nunca está de más”. Lo que me gusta de ella, sobre todo,—advertencia de cliché sin remedio—es que me aprecia como soy. Creo que nadie más lo hace. Muevo el café con una cuchara, pensando en la gastritis que me va a dar si me lo tomo. (Aún no lo sé pero ese día sería la última vez que la vería). Le pego un sorbo y me hundo en lo moreno del café, en sus ojos pardos, su tez suave y ocre.

Afuera llueve y me invento una excusa para llegar tarde a la fastidiada Laura.

La trama

Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por lo impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.

Jorge Luis Borges, en CiudadSeva.com

28.11.06

Nacer. Morir. Levantarnos de la tumba y seguir.

I
Mirá que cuando te vi,
que cuando te besé,
que cuando te amé,
no te amé
por lo que eras entonces:
una niña con cabellos de sal
y ojos tan bellos pero
¡ay! también enjutos,
también vacíos de mí.

Te hice unos labios nuevos,
te dibujé una boca,
te esculpí una cintura,
y cuando creí que eras perfecta
para nacer de mis besos,
me rechazaste.

II
Sí, me vaciaste los ojos,
me mordiste el hígado,
te divertiste bailando por mi cuello.
Reías con carcajadas sordas.

Pero vos no eras el problema,
era yo.
Me tuviste que enseñar a amar.
Me borraste la frente,
cincelaste unas manos frescas
de la tosquedad del silencio y la costumbre.
Recogiste mis lágrimas
para beberlas en la noche.

III
Entonces nos embargó un silencio hosco.
No sabíamos si seguir.
Habíamos nacido de los ojos del otro,
del vientre de nuestros ritos,
y sabíamos que sufriríamos mucho
y que amaríamos más,
y nos dio miedo.

IV
Elegimos seguir.
Nacer.
Amar cada momento.
Morir.
Levantarnos de la tumba y seguir.

Siempre seguir.

Otra propuesta

Dejemos de considerar la razón como motor de la acción humana, pero no usemos la irracionalidad como excusa para ser ignorantes. Concibamos el presente como todo lo que hay, pero no deleguemos nuestros errores en el pasado ni seamos inconsecuentes gracias al consuelo de un futuro inexistente. Deleitémonos con el absurdo; creamos en la trascendencia de nada más que lo bello y lo noble (aunque nada lo sea por mucho tiempo); ríamonos de Dios, de su ubicuidad y de su ausencia. Finalmente, y como decían los surrealistas, seamos realistas: soñemos con lo imposible.

Nota: El cuadro es Untitled (You are not yourself) de Barbara Kruger.

Piense TLC

La consigna No TLC se ha convertido en un slogan vacío; se dice pero no se piensa. La reiteración ha agotado su sentido. Quedan las palabras, pero la significación real, las implicaciones políticas, la lucha ideológica, la resistencia foucaultiana que yace en su centro, ¿aún sobreviven? Lo mismo es válido para el Sí TLC, aunque—y por razones obvias—tal proclama raramente se escucha en el ámbito académico. Propongo entonces una nueva frase emblemática y muchísimo más profunda: Piense TLC. Lamentablemente, dudo que se haga popular; sería la muerte de los dirigentes con aires mesiánicos, de ambos bandos.

Duda

Una pregunta me ha estado dando vueltas en la cabeza. Si Jesús hubiera dicho que era más popular que los Beatles, ¿alguien lo hubiera asesinado?

30.10.06

Rito

Me he sentido parte de algo en contadas ocasiones. Casi siempre, por unos segundos, en medio de un slam, viendo a un montón de desadaptados, punks, troskos, skatos, skinheads, sXe's. En ese brevísimo momento de comunión, donde cada patada en la espinilla y cada golpe en el costado es bienvenido, se deja de ser uno para convertirse en un todo. Freud no lo creería. Después, el sudor se escurre y las piernas ya no dan; el sacramento de las subculturas, la gran orgía, el grotesco y magníficamente incivilizado rito tribal acaba.